Aldemaro Romero fue el creador de una nueva forma de hacer música popular en Venezuela conocida como Onda Nueva, un ritmo que tomó como base el joropo y fue influenciado por el bossa nova brasilero y el jazz.
Cuando Venezuela bailaba con los ritmos que el maestro Billo Frometa inmortalizó en las tantas voces que tuvo en su magnifica banda, un joven de talento precoz y de escasos veinte años partía de Caracas a New York, haciendo una importante escala en Cuba, experiencia que años mas tarde le permitió regresar con su maleta cargada de ideas, sueños y nuevas percepciones de la musica. Aldemaro ya tenía en su cabeza el sueño de la Onda Nueva: La aventura musical que transformó la forma de percibir la música venezolana en el mundo.
Para aquel entonces la generación de jóvenes musicos de Venezuela, se asomaban tímidamente a los ritmos extranjeros y otros, los mas eruditos, le hacían culto a la música clásica, los tangos y el fox cuando de música foránea se trataba.
Otros decidían resaltar el sentimiento nacional haciendo énfasis en el folclore de arpa, cuatro y maracas, ese universo campesino urbanizado por Juan Vicente Torrealba, Mario Suárez, Héctor Cabrera, Magdalena Sánchez y otras viejas glorias de la música venezolana.
Corrían tiempos de paz en las emisoras caraqueñas que para aquel entonces no se apartaban del monótono y tropical esquema que giraba en torno a la Sonora Matencera, Pacho Galán, Chucho Sanoja, Alfredo Sadel, las gaitas Aguirre y los cantos llaneros del Tio Simón Diaz que se matizaban con algunas piezas de otro grande, el colombiano Lucho Bermúdez.
Transcurría la decada del 50, cuando Alfredo Sadel, contratado por la RCA VICTOR, decide llamar al joven nacido en el Cerro El Zamuro de Valencia, para que lo acompañara en una bella aventura musical en la ciudad de Nueva York; con las manos llenas de talento y la mente joven y brillante, llega Aldemaro a la gran ciudad, espacio que lo atrapa con los sonidos facinantes de Miles Davis, Coltrane, Stan Getz y por este ultimo se conecta con el Brazil de Jobim, Vinicius, Laurindo Almeida, Astrud y Joao Gilberto, celebres interpretes del Bossa Nova, sonido que en aquel entonces se había apoderado de la gran manzana.
Bello impacto musical que su mente de inmediato revierte y surge entonces una pregunta imprudente pero sugestiva: Si Brazil puede, por que Venezuela no?
El hecho de elevar el folclor de su natal país a escenarios mundiales es algo que le roba la calma y a partir de ese instante, Aldemaro comienza a soñar con una de sus mas bellas obras, que además, dio inicio al sonido moderno venezolano. El album titulado Dinner In Caracas, una producción con la cual la RCA VICTOR pretendía acercarse al sonido Latinoamericano con piezas populares interpretadas por una big band de salón pero con el sazón venezolano.
Cumple Aldemaro su objetivo y en esa exploración musical, el maestro abre las puertas a una cantidad de canciones ya conocidas por jóvenes y mayores, pero esta vez con un toque jazzistico en su estructura, propuesta que antes de sorprender a los que soñaban con los grandes shows musicales vistos en las películas de Holywood, les hizo sentir un poco más internacional la música popular de su país. En resumen un exquisito plato de venezuela para el mundo.
Llega la Onda NuevaHabría sido en vano el viaje de Aldemaro a Nueva York si no se hubiera encontrado frente a frente con los sonidos de Brazil, esos mismos que se apoderaron de la universalidad Neoyorquina, volviendo a la rubia de New York, New York en una Garota de Ipanema. Ese momento historico en que Count Basie, Cannonbal Adderley, Coleman Hawkins, Tito Puente, Quincy Jones y hasta Frank Sinatra deciden soñar con Copacabana y Bahía y tocar Bossa Nova, un particular ritmo que recogia un poco de impresionismo francés para fusionarlo con el jazz y la samba de Brazil.
Idea que jamás olvido Aldemaro, por eso casi 12 años después, al lado de uno de los grandes de la percusión venezolana Frank “El Pavo” Hernandez decide echar a rodar su aventura musical mas ambiciosa. Atrás había quedado el Dinner In Caracas y ahora tenian en mente un proyecto mas vanguardista, imaginar que el Joropo era la Samba y fusionarlo con otras tendencias vocales e instrumentales construyendo un esquema muy venezolano del concepto construido por los brasileños. El producto era la Onda Nueva un experimental sonido que proyectaba el folclor venezolano a una dimensión jamás pensada, en el cual la batería, el piano y los juegos de voces hacían juego con las improvisaciones instrumentales y los aires llaneros.

Corrían para aquel entonces aires de libertad en Latinoamérica y Venezuela tenia en sus manos uno de los proyectos musicales mas experimentales y adelantados de su historia, un sonido que aunque moderno y ambicioso también era complejo e idealista, lo cual lo hacia suicidarse en su belleza como una dulce utopía musical que no duraría mas de diez años.
La Onda nueva atrapó a los mexicanos, enamoro a los norteamericanos, encantó a los brasileños y llegó incluso al exigente publico iberico, donde sus piezas fueron aclamadas por los mas selectos publicos e incluso, llegó a Italia, donde Aldemaro logró grabar un disco de la Onda Nueva en italiano.
A su paso quedaron legados incalculables, basta escuchar a Maria Teresa Chacín o a Maria Rivas, para entender que Aldemaro lograba elevar a esferas innimaginables las composiciones hechas para voces femeninas, logrando enamorar con un dulce juego de armonias y cadencias, que se perdían entre la aventura de la musica llanera y la magia del jazz.

Su influencia es evidente en muchos escenarios de la musica venezolana, algunas veces con su Onda Nueva otras más como solista, Aldemaro fue un hombre que sin imaginar jamás, contagió con su toque al sonido contemporáneo de los Guacos de Zulia, a Maria Rivas, Huascar Barradas, Andres Briceño y hasta el mismo Alí Primera, retomaban el legado del gran maestro, para hacer del folclor una pieza de salón, un sonido que hasta hoy 2009, cuando Maria Rivas recorre el mundo con piezas como Poco a Poco y Carretera y el grupo Guaco se asoma frente al mundo con su gaita en funk que deleita a lejanos países como Japón y Alemania y canciones como De Repente, del maestro Aldemaro se apoderan del flamenco o la salsa en las voces de Ketama, Celia Cruz y Ray Barreto.
Es el preciso momento de recordar al verdadero gestor de los nuevos sonidos venezolanos, el hombre que sin darse cuenta impregnó el sonido de un país y su forma de ver la musica hasta imponer nuevos esquemas y atrevidos sonidos que nos hacen pensar que jamas Latinoamerica olvidará el día en que el bossa nova y el joropo caminaron de la mano por las infinitas calles de la música, tratando de encontrar la Carretera que conducía a la Onda Nueva del gran Aldemaro Romero.